El Narcotráfico y La Inmensidad del Desierto en ‘Transpecos’ de Greg Kwedar

Transpecos

Normalmente ya tenemos pensado un estereotipo o al ver una película que trata o demuestre a los cárteles mexicanos. Mucha acción, sangre y desierto. El crimen organizado, los conflictos en la frontera y la vida de muchos inmigrantes que han sido víctimas de esto, historias que vemos una y otra vez en el cine. Aunque ha habido gran variedad de películas que siguen estas mismas ideas, algunas logran distinguirse del resto por la creación de un ambiente real y palpable.

Transpecos es la primera película del director Greg Kwedar quien anteriormente había trabajado como productor en documentales. La película debutó en el SXSW Film Festival y ganó varios premios en su debut y después en los diversos festivales de cine en los que participó.

La gran mayoría de la historia se presenta en tan sólo un día y una noche. La primera escena comienza con una imagen del desierto para posteriormente mostrar la matanza de un hombre desconocido. Luego se nos presentan a los personajes principales: tres hombres, Davis, Flores y Hobbs, policías estadounidenses que trabajan como border patrol en una zona rural de Nuevo México. No pasa mucho en ese extenso pedazo de desierto pero saben que es posible que en cualquier momento se encuentren a transportadores de drogas, especialmente Hobbs quien muestra insistencia en revisar a todos con detalle. Justo durante esa mañana, un chequeo de rutina a un carro termina en violencia y el intento de arresto del conductor, esa corta escena de acción da como resultado un conductor muerto, un carro desecho y kilos de cocaína que escondía en la cajuela. Al intentar reportarlo, Davis amenaza a los otros policías para que no lo hagan, y es aquí donde comienza un giro en la trama.

Transpecos es el tipo de película que desde un principio denota que en cualquier momento puede pasar algo. Desde la primer escena, la tensión es palpable aunque desconozcamos a los personajes. El gran espacio abierto del desierto y el aislamiento de éstos, son suficientes para crear un ambiente ideal. La cinta se enfoca principalmente en temas de moralidad y amistad más que en la realidad de los inmigrantes y la policía en la frontera, este enfoque a veces parece vacío por el mismo hecho de que nunca se desarrollan tanto los personajes como para crear empatía con ellos.

Algo indiscutible es la calidad de la música, compuesta e interpretada por los gemelos Aaron y Bryce Dessner, ambos miembros de la banda The National, siendo Bryce Dessner una figura importante dentro del mundo de la música clásica. Ambos son músicos con muchos años de experiencia y una amplia variedad de proyectos, es por eso que la banda sonora encaja perfectamente con la historia. Piezas modestas que nunca pretende resaltar sino agregar a la experiencia y a la atmósfera de las imágenes de Kwedar. Para aquellos familiares con la música de los hermanos, la dinámica con la que ejecutan sus creaciones no será nada nuevo, pero en el contexto de la cinta se traduce a una intimidad que engrandece algunas escenas. La diversidad rítmica es notoria, cambiando a medida del avance y ajustándose junto al tono de las imágenes. Es esto lo que hace que adquiera una cualidad de coreografía, diseñada específicamente para el proyecto y no tanto para ser escuchada por sí sola, funcionando perfectamente como una textura.

Transpecos es en definitiva un muy buen debut para Greg Kwedar. Una historia con un guión bien escrito y con personajes que no son presentados como héroes, dándole credibilidad a ésta. La música y el ambiente salvan la cinta de ser simplemente otra historia de la frontera, y lo que sí nos queda claro, es que la inmensidad del desierto, los millones de inmigrantes y el flujo de drogas por la frontera es una historia real y no sólo una dramatización.