Entrevista a: Discos Konfort

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Discos Konfort ha sido, desde su existencia, un referente de la escena electrónica independiente mexicana. Ya sea por sus compilados Máximas/Mínimas Texturas o por apoyar desde un inicio a proyectos emergentes, como Sr. Mandril, Wakal o The Incognito Traveller. Con 12 años de vida y varios álbumes en su historial, ellos se ha mostrado como un label comprometido con los sonidos sintetizados y los ritmos experimentales, tratando de exhibirlos en todo tipo de escenarios.

Esta vez entrevistamos a Axel Barceló, director de comunicación de Konfort para platicar acerca del pasado, el presente y un poco de lo que le depara el futuro a esta disquera con actitud punk. También queremos agradecer a Axel Barceló que nos haya invitado a su casa para realizar esta entrevista.

¿Cuando iniciaron las disqueras independiente era más trabajo que el que ahora conllevan?, ¿Qué los llevó a crear Konfort?

Axel Barceló: Cuando nosotros iniciamos Konfort fue en la década pasada y la escena independiente es mucho más vieja así, que efectivamente nosotros capitalizamos muchas cosas de que los sellos independientes habían hecho. Te voy a contar una anécdota que a mí me gusta mucho y que quizás ayude a responder la pregunta: Cuando yo estaba entrando a la facultad obviamente no había muchos discos independientes, entonces, la gente que tenía discos eran de Timbiriche, Mecano o algo por el estilo. Tenía que ser algo del gran mundo del espectáculo. Sin embargo, cuando entré a la carrera uno de mis compañeros de primer semestre ¡tenía un disco! Uno disco independiente. Es así como que dices “¡Wow! Es un rockstar” o algo por el estilo, ¿no? Pero por supuesto que no, era una persona normal, era un estudiante. Le pregunté cómo lo había hecho, “¿cómo es que tienes un disco?” Y él me contestó: “¿Cómo que cómo? Pues así. Yo tocaba con mi hermano y queríamos sacar un disco. Nos juntamos e hicimos un grupo. Si me preguntas qué es lo que se necesita, te lo puedo decir fácilmente: mil pesos. Si tienes mil pesos, con eso pagas un estudio, grabas tu disco, lo tienes y ya. No hay nada del otro mundo. Si quieres hacer, lo haces.”, y sí, tenía razón. Él se llama José Ezcurdia, y su disco es uno de culto, se llama “Las Ánimas Del Cuarto Oscuro”. Me dejó muy marcada esta historia.

Después conocí a otro amigo que puso una disquera y un día me dijo: “Oye, tengo que pasar a la oficina de la disquera, ¿me acompañas?”, y la oficina de su disquera era su dormitorio de estudiante, donde levantaron las camas para que parecieran literas, poder poner abajo las cajas de los discos, y hacer la compañía.

Nuestra visión de las compañías disqueras pueden ser grandes empresas, pero en realidad pueden ser tan grandes o simples como realmente desees. Si quieres más referencias, ese amigo es Chris Swanson y su disquera es Secretly Canadian. Ahorita tienen unas oficinas más decentes, pero es una compañía que empezó así, en un dormitorio. Entonces eso me dejó muy marcado, pero tampoco era algo que quisiera hacer solo. Con esas ideas en mente, Miguel Gonzales, José y otros, pensamos en empezar esto juntos.

Para nosotros, Konfort, la disquera, es parte de un concepto más grande, que es e colectivo. Lo que queríamos, era tener un grupo de artistas donde todos nos apoyáramos, tuviéramos una relación más o menos horizontal y apoyo mutuo. Llevábamos un buen rato tocando, realizando eventos y cada uno por separado no estábamos llegando a ningún lado, y pensábamos que si nos uníamos podrían salir mejores resultados para muchas cosas, como promoción o para sacar discos. La disquera surgió como parte de este proyecto más grande, aunque ahora tenga más vida propia.

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Cuando me invitan a participar, nada más es descubrir cómo se hacen las cosas y hacerlas; dónde se puede maquilar, dónde se puede masterizar, quién hace la portada, cosas de derechos de autor, distribución, etc. Todas eso se aprende sobre la marcha.

La razón por la cuál iniciamos Konfort fue esa: unir esfuerzos.

¿Qué significa la música electrónica para ustedes?

AB: Como somos un colectivo trato de hablar por Konfort, y también sé que mucha de la gente que conformamos esto, tiene ideas muy distintas. Es muy divertido juntarnos y discutir cosas como ésta. Uno podría pensar que la música electrónica es simplemente música que se hace con instrumentos electrónicos, o sea, que es accidental que se haga con aparatos electrónicos, y creo que hay algo de cierto en esa manera de pensar.

A mí lo que me atrajo de la música electrónica es que no es cierto. Trabajar con aparatos electrónicos te permiten hacer música de una manera distinta, por ejemplo: secuenciar. La idea de secuenciar es algo que no tiene equivalente en música que no sea electrónica, porque está en el espacio intermedio entre componer y ejecutar. Entonces pone en cuestión nuestras nociones previas tradicionales de ejecución y composición. Y a mí eso era parte de lo que a mi me atraía. Desde que empecé a estudiar filosofía me llamó mucho la atención eso, ¿qué es secuenciar (samplear)? . Samplear es una caja de pandora con problemas teóricos, y eso a mí me gusta mucho.

Entonces las dos cosas son ciertas: Por un lado, es cierto que la música electrónica es música que se toca con aparatos electrónicos, aunque, también es cierto que los aparatos electrónicos te permiten acercarte a la música de una manera distinta y esto es un debate que dentro de Konfort es muy grande, porque al fin y al cabo cosas como “¿Qué es tocar en vivo?” es algo que siempre fue fundamental dentro de Konfort. Pero la música electrónica en vivo es problemática. Creo que es una de las razones por las que seguimos comprometidos con este género, porque a partir de esa tensión se da espacio para muchas cosas. Cuando empezó Konfort lo que era cierto, es que la idea de música electronica en vivo era completamente extraña y ahora creo que ya no. Me gusta pensar que lo que hemos hecho en Disco Konfort ha ayudado a que, por lo menos, se haya normalizado en México.

Discos Konfort mantiene un balance entre lo dance y lo experimental, ¿cómo lo logran? 



AB: Yo creo que es porque somos músicos que respetan las dos cosas. Hay gente que piensa que hay una contradicción entre la música para bailar o la música rítmica, experimental, ruidosa y el arte sonoro. Pero creo que también tuvimos la suerte, que cuando nos empezó a interesar la música electrónica, había muy poca y cuando me fui de México peor. Entonces no podías decir “Ay, yo no me junto con los industriales” o “Yo puro house”, porque éramos muy pocos en el país; la gente a la que nos gustaba la electrónica nos juntábamos, aunque a ti te gustara Stockhausen y al otro le gustara Giorgio Moroder, nunca se nos hizo raro. Claro, cada quien tiene diferentes habilidades, así que aunque yo no toque “x” música reconozco su valor, y creo que ese respeto entre los miembros de Konfort ha servido para que podamos tener un pie en los dos lados.

¿Nos podrías hablar un poco más acerca de tu experiencia viviendo fuera de México?

AB: Antes de irme ya empezaba a tener mis primeros pininos en la música electrónica. En ese tiempo casi toda la electrónica era música industrial; tocar música electrónica era tocar industrial. Ya había experimentado con secuenciadores, cajas de ritmos, samplers y cosas por el estilo, pero pensaba que eso era cosa de mi adolescencia y ya estaba pasando esa etapa, así que creí que era momento de dejarlo atrás. Me fui a vivir a Estados Unidos para continuar con mis estudios y me di cuenta de que no lo podía dejar. Me llevé mi sinte y allá empecé a comprar otros aparatos, pero yo vivía en un pueblo muy pequeño, vivía en Indiana, en una zona muy liberal. No era una ciudad, así que rara vez había raves, por lo que la escena de la música electrónica era muy pequeña, entonces creamos un colectivo de músicos electrónicos de ese pueblo y había gente que hacía house, drum ‘n’ bass, industrial, ruido, lo que ahora se llama psychedelic trance y breaks. Nos presentábamos y había poca gente, porque era un pueblo de otro tipo de música, así que no nos iba muy bien que digamos.

Recuerdo que alguna vez nos invitaron a tocar a un festival y ya cuando se estaba organizando, preguntábamos en qué nos iba a tocar, y nos dijeron “Ah no, ustedes van a tocar entre los grupos” y como no teníamos mucho espacio para tocar entonces dijimos “Vamos a hacerlo”. Tocó el primer grupo y nosotros nos instalamos para tocar, preguntamos por el cable para conectarnos y sólo nos dejaron con un solo canal de audio para que empezáramos a tocar. Terminaba un grupo y nosotros nos subíamos a tocar 1 o 2 piezas en lo que subía el siguiente grupo, y después otra vez. En algún momento alguien llegó a decirnos que si le podíamos bajar porque no se escuchaba en el otro escenario. Todo muy surreal, pero la gente reaccionó muy bien.

Una cosa muy padre de la escena independiente de EU es que la razón por la cuál se crean las escenas independientes, es porque si tú no organizas las cosas, nadie las va a hacer. Es decir, había un colectivo de música electrónica porque no iba a venir ningún músico electrónico a tocar a este pueblo; viví ahí 6 años y ningún músico electrónico vino. Si tú querías que viniera tenías que organizarlo, tocarlo y distribuirlo tú, porque no es un mercado que le interese a las grandes disqueras. Eso me pareció muy valioso y aunado a esto es que no eran ambientes competitivos, porque aunque te hicieras famoso en tu pueblo no significa nada, entonces la gente que participaba en la escena independiente era porque quería ofrecerle una alternativa a su comunidad. No importaba si era jazz o electrónica o bluegrass. Habían escenas muy pequeñas, pero con gente muy entusiasta y sabían que no iban a ganar dinero, que no iba a ser un negocios, o sea, que no era el show business, sino todo lo contrario.

¿Cómo sabes a quién fichar para la Konfort? ¿Hay algún método para descubrir a sus talentos?

AB: Creo que ese es nuestro talón de Aquiles, porque primero es un colectivo formado por los propios artistas, entonces no era que nosotros firmáramos artistas, sino que si tú eres un artista, formas parte del colectivo. Queríamos una relación de colaboración. Si tú entrabas al sello, era porque te vas a poner a meter los discos en el sellito o cobrar en las entradas. Nosotros buscábamos artistas que no fueran nada más para sacar el disco, no nos interesaba mucho eso, aunque sí llegamos a hacerlo pero no era ideal. Lo que queríamos más bien, era gente que se comprometiera con el proyecto de manera más profunda; no es de sorprender que era gente que conocíamos. Hemos hecho cosas más formales, como poner anuncios, recibir cosas por soundcloud o cosas por el estilo, pero el grueso ha sido por haberlos conocido en persona. Lo que se busca es obviamente es calidad, que sepan lo que están haciendo y que encajen dentro del perfil de Konfort. Desafortunadamente no hay mucho trance, progressive, EDM, ni esas cosas, que a mi me gustan mucho, pero no hacemos. Y aunque encajen dentro del estilo de “¡Ah! mira esto es techno” o “¡Ah! esto es house”, deben tener personalidad y que tú pienses “Si esto no lo hubiera hecho esta persona,  probablemente no existiría”, y eso es muy difícil de identificar, porque ahora hay formulas muy claras de lo que es el minimal techno o de cómo suena el dubstep; es muy fácil que los artistas cuando están empezando caigan en las fórmulas.

También hemos apoyado a artistas, que aunque las fórmulas no estén ahí, le vemos potencial. Así que es mejor apoyarlos desde el principio, para que cuando salgan las cosas estemos ahí.

Es mejor apoyarlos desde el principio, para que cuando salgan las cosas estemos ahí. En ese sentido, nos interesa más la personalidad; ver que quieren ofrecer algo nuevo y que tienen la capacidad de hacerlo, aunque en este momento todavía no estén listos. Así que con diferentes artistas podemos tener diferentes tipos de relaciones, dependiendo de lo que son capaces.

¿Cuál ha sido el mayor reto de Discos Konfort?

AB: Pues la edad (risas). En gran parte sí, a mi me gusta leer mucho sobre la historia de las disqueras y algo que he notado mucho es que el reto más grande que enfrentan todas las disqueras independientes, es la edad de los que la hacen. Si tú lees sus historias, son un grupo de gente que pertenecía a una escena y estaban tan comprometida con la escena que quiso apoyarla. El problema es darle continuidad; cuando llega la edad de ya no querer seguir saliendo o porque no es un negocio, ya tienes compromisos y no puedes dedicarle tanto tiempo a la disquera, entonces, ¿cómo se le da la continuidad? Ese es el reto más difícil: que a nuestra edad sigamos activos. No sabemos si esto acabe pronto, porque efectivamente ya tenemos una edad y otras responsabilidades que nos hacen muy difícil darle continuidad. Ese es el primer gran reto.

Pero históricamente el reto más grande, y que sí hemos superado ha sido el de mantenernos horizontales, seguir siendo colectivo. La idea de que si tú quieres hacer algo se te apoye y que tu fuerza de decisión es proporcional al trabajo que estás haciendo. Tratar de que no haya un patrón, aunque a Miguel de cariño le decimos así. En cierto sentido es broma, porque no es el patrón, sino que hemos logrado hacer una disquera que sea polimorfa, que sea perversa en el sentido de que se puede manifestar de muchas maneras, y que depende de tú quieras hacer.

Creo que ese es un reto difícil porque existen egos, porque somos humanos y aunque somos amigos pues también somos gente de carácter, y haber logrado que sobreviviera la disquera, pese a nuestra naturaleza humana, me parece que ha sido un reto que hemos superado, porque desde el principio nos pusimos reglas muy claras: No estamos por el dinero. A decir verdad, si tú quieres formar parte de Konfort en gran medida tienes que reconocer que no vas a recibir dinero de lo que hagas dentro, bueno, sí vas a recibir lo que vendas de discos, pero Konfort no es nada más la disquera. No te vamos a robar dinero de tus discos, pero aparte, vas a hacer otras cosas como apoyar en los eventos y no te vas a molestar, porque sabes que nadie se está llevando dinero.

Una actitud muy punk, ¿no?

AB: 

Sí, yo, Axel Barceló, estoy totalmente convencido de que lo que hacemos es punk. Yo digo que soy un punk, completamente punk, completamente DIY. Por eso es tan importante la anécdota con mi amigo Ezcurdia, porque efectivamente eso era lo que queríamos, tomar los medios de producción y hacerlos nuestros.

¿Qué es lo más reconfortante?

AB: 

Muchas cosas han sido así, porque como no hay dinero lo haces porque es muy reconfortante ver que, a músicos que tienen talento, la gente los escuche. Cuando organizas un evento o lanzas un disco y la gente lo está oyendo, recomendando, a la crítica le gusta y tú dices “¡Qué chido!” porque cada uno de nosotros es músico, pero nosotros no hacemos toda la música que sale en Konfort. Es como un: “Yo no hago esta música, pero sé que el trabajo que le di a la disquera hizo que existiera ese disco, este evento, X o Y, y que existiera ese evento, hizo que la gente bailara, quisiera aprender a hacer música o simplemente se la pasaran bien”. A la fecha, todavía hay gente que nos twittea que sus canciones favoritas son cosas de Konfort de hace diez o siete años. La influencia que hemos tenido sobre las nuevas generaciones de música electrónica, el haber contribuido a que se mantuviera viva la escena electrónica. Todas esas cosas son reconfortantes, porque ese es el objetivo.

¿Y qué es lo más angustiante?

AB: Precisamente eso, o sea, sacas el disco, ¿alguien lo va a escuchar?, ¿a alguien le va a interesar? Subes el video a Youtube, ¿habrá alguna vista? Estás así esperando a que salga, la primera vista, la segunda y luego se atoró en el tres. Efectivamente lo angustiante es eso, que sea relevante lo que hacemos, que no sea una pérdida de tiempo todo lo que le estás dedicando. Sí te angustia un poco el pensar si ¿alguien querrá oírlo?, ¿hay tanta música ahí afuera que se necesita todavía otro disco de música electrónica? Eso es lo que angustia.

Además de todo lo que se refiere al trabajo entre una disquera y sus artistas ¿qué aporta Konfort a los proyectos que son parte de ustedes?

AB: Con diferentes proyectos tenemos diferentes relaciones. Yo que soy el director de comunicaciones lo que trato es utilizar los medios, el Facebook, la página web, el Twitter de Konfort, los kits de prensa para platicar de lo que están haciendo, aunque el nuevo disco no salga como Konfort pues sigue siendo parte de la gran familia Konfort. Por ejemplo, se acaba de estrenar el nuevo sencillo de Inconito Traveller, quien hizo toda su carrera en Konfort, pero en este nuevo disco pudo saltar a una compañía más grande que es bbe, y por supuesto nos dio mucho gusto; lo estuvimos siguiendo durante toda la producción del disco y los dos músicos que están al frente siempre nos han apoyado, por supuesto que ahora seguimos apoyando su nueva etapa. Por eso digo que la disquera no es el principio ni el final de Konfort. Claro que le damos más importancia, pero como nunca firmamos cláusulas de exclusividad, ni nada por el estilo, lo que tratamos es comprometernos en apoyarlos con lo que necesiten. Han salido proyectos de hacer cosas que no sean puramente musicales, sino que han salido proyectos de danza, cursos de arte contemporáneo , y también los recursos que tenga Konfort ponerlos a disposición del proyecto que le interese al artista.

L: ¿Nos podrías platicar de esta parte que tienen junto al arte?

AB: Ha sido muy heterogénea, pero desde el principio como hacíamos este tipo de música que no tenía espacio ni en el antro, ni en el rave, pues teníamos que crear nuestros propios espacios. Estuvimos buscando muchos lugares dónde insertarse, y uno de los lugares donde pegó fue en los espacios contemporáneos. Muchos de nuestros eventos fueron en el laboratorio Arte Alameda, en el Tamayo, en el MUAC, y creo que no debería de sorprendernos esto, porque la música es arte y la música electrónica es arte contemporáneo, entonces conforme más nos hemos adentrado en el mundo contemporáneo, nos hemos dado cuenta que no estamos fuera de lugar ahí, en los museos y galerías, porque hay una evolución artística de la música, hay un espacio de experimentación en donde nos situamos. Es decir, lo que estamos haciendo es exploración sonora, es poner en cuestión ciertos cánones tradicionales de lo que es la música y creo que eso es lo que nos ha permitido insertarnos en estos lugares.

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¿Podrías hablarnos un poco acerca de Máximas Texturas?

AB: Ok, para eso tenemos que ir diez años atrás. Veíamos que estaba este espacio entre el rave y el antro que era muy heterogéneo, y queríamos apoyarlo todo. Veíamos que había una distinción natural entre dos grandes bloques musicales, uno más cercano a la pista de baile y otro más cercano a la experimentación, por eso es que se distinguieron estas dos subareas al interior de Konfort. A uno se le llamo “Mínimas Texturas” y a otro “Máximas Texturas”; supongo que era un juego de palabras con el minimal que después se convertiría en la locura. El minimal techno, minimal house, IDM, glitch, dub, ambient, el ruidismo, la experimentación sonora; todo eso pertenecía a las Mínimas Texturas porque eran las experimentales. Cuando hacíamos un evento teníamos dos escenario, el de Mínimas, donde estaban este tipo de artistas y el escenario de Máximas, donde teníamos chill out, downtempo, drum n bass, acid jazz, house y todo eso. Era ble”, aunque son géneros que no son exactamente para eso, pero sonaban distinto porque el beat juega un papel distinto en Máximas que en Mínimas. Creo que en Mínimas Texturas el beat es muy sintético y se funde más con el resto de los sonidos de la composición, mientras que en Máximas texturas el beat juega más un papel de base, es más una base rítmica.

Los discos también los dividimos así, y cada vez que teníamos un evento sacábamos dos compilados, uno con los artistas que ibas a aparecer en cada uno de los escenarios. Salía el volumen uno que era Mínimas Texturas, después Máximas Texturas Dos, Mínimas Texturas Tres, y así hasta el décimo. Sacamos diez compilados; el proyecto original era sacar en un año esa cantidad de compilados, aunque nos tardamos un poco más, porque el chiste era sacar todo este material y organizar los eventos cada dos meses si mal no recuerdo. De ahí viene la idea de separarlos pero juntos, es decir, en el evento la idea era tenerlos cerca y poder pasarte de uno al otro y juntar estos públicos.

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¿Alguna anécdota interesante que te gustaría compartir dentro de la disquera?

AB: 

Bueno, la mía me da mucho coraje, porque parece que me perdí el que fue el mejor concierto de Konfort. Dicen que fue uno de los más grandes, con más gente y más popularidad. Fue cuando se presentó Urbe Probeta en el museo Rufino Tamayo. Urbe Probeta fue uno de estos intentos de que Konfort no sólo sea música en un sentido muy reducido, y colaboramos con un colectivo de poetas contemporáneos que se llama Motín Poeta. Hicimos un disco en el que cada track era la colaboración entre un músico electrónico y un poeta, los resultados fueron muy interesantes y fue un disco muy heterogéneo porque habían artistas tanto de mínimas como de máximas, entonces habían cosas cosas muy ruidosas y de repente cosas con un poco de pop, todo mezclado con poesía, entonces, para la presentación de este disco parece que fueron multitudes al museo Tamayo como nunca, pero yo no pude ir. Es uno de los eventos de los que tengo más presentes.

Aunque tengo mucho otros eventos, por ejemplo habían los contrarios donde no llegaba nadie. Llegamos a tocar en el Carlos and Charlies; cuando empezamos estábamos buscando qué tipo de lugar podría funcionar entonces intentamos en muchos lugares. Jorge Govea era muy bueno para eso, él hizo la famosa gira ambulante, no la que se conoce ahora, antes de los documentales estuvo la gira ambulante de Wakal en donde llevaba sus aparatos, se paraba en las esquinas a tocar y a donde lo quisieran escuchar. Estábamos experimentando con lugares y entre ellos también tratamos de tocar en un Carlos and Charlies.

Hablando de México o el extranjero ¿qué disqueras admiran?

AB: 

Admiro muchísimas disqueras. Me encantan las disqueras. Tanto las históricas como las actuales. Para mi generación, la disquera que definía el indie era el 4AD y algo que le admiro mucho de ellos y que he tratado de recrear en Konfort, es que en cierto sentido crearon la escena gótica. Es decir, lo que durante mucho tiempo se entendió por escena gótica, fue algo que prácticamente se inventó 4AD. Ahora ya existen ciertos estándares de lo que es la escena gótica, pero lo que hicieron fue que tomaron a muchos artistas que parecerían que no tenían nada en común y los juntaron hasta que tocaran entre ellos, literalmente. Trataron de que hubiera una escena, aunque uno viviera en Estados Unidos y otros en Inglaterra, trataron de hacer que todos grabaran discos juntos. También que los discos hablaran de esta unidad; que tuvieran una imagen unificada y pues casi todos los diseñaba Vaughan Oliver, les daba cierta homogeneidad y eso originó que hubiera un movimiento. Hiceron que un disco de 4AD, fuera un disco de 4AD y no de algún otro artista. Y el hecho de que sigan siendo uno de los sellos más importantes, después de tantos años, me parece súper impresionante.

¿Alguna frase con la que te gustaría despedirte?

AB: 

Hay un tema que me gustaría tocar que es un debate que ha surgido en diferentes medios y artistas que estamos involucrados aquí en Konfort y otros sellos, que es la diferencia entre los artistas amateurs y los profesionales. Una cosa que también me gusta de Konfort es que también conviven entre los dos, tenemos artistas que lo hacen de fin de semana y músicos que es su vida. Aunque entiendo que son dos perspectivas muy distintas de la música, creo que es muy padre encontrar espacio común para artistas amateurs y artistas profesionales, y darles el mismo respeto. Si tú estás oyendo una canción y te gusta creo que no importa si la hizo un profesional o un amateur. Creo que es un tema que es muy abierto y vale mucho la pena preguntárnoslo. Especialmente ahora que el modelo económico ha cambiado, tanto para las disqueras, pues se vuelve más importante preguntarnos cómo vamos a conciliar una tendencia que hay, a pensar que va a desaparecer el músico profesional que compone y ejecuta. Hay muy poco espacio para músicos profesionales que vivan de componer y ejecutar su propia música, y existe mucha gente que dice que hay que profesionalizar más la música. Precisamente como hay pocos espacios, pues tenemos que asegurarnos que los músicos que estemos, produciendo y consumiendo, sean profesionales; defender a la profesión tanto gremio como consumidores.

Existe otra tendencia que no, al contrario: lo que estamos viendo es que cada vez el componer y ejecutar tu propia música se va a convertir más en un hobby. Entonces, hay mucha gente que piensa que lo que estamos viviendo ahora es la construcción de la música como hobby. El hecho que existan esta dos tendencias han provocado que recientemente se produzca una especie de enfrentamiento entre los músicos profesionales y los músicos amateurs; se han dado estos debates que terminan siendo músicos en contra de músicos y terminan siento muy feos.

El último mensaje que le quiero quiero dejar, a la gente que lea esto, es que tratemos de superar estas diferencias. Que compartamos el espacio profesionales y amateurs. Si ustedes son músicos, aprendan a llevarse con el otro y entiendan por qué existe el otro, porque mucha de esta animadversión viene de tratar de ver quién tiene razón, cuando en realidad, todos tienen razón.

Puedes ver más de Discos Konfort en su sitio web, SoundcloudFacebook.