Entrevista a: Kari Mayo

Karina de la Torre, mejor conocida como Kari Mayo, nació en el D.F y a mediados de los ochentas se mudó a Cuernavaca donde estudió la Licenciatura en Artes Visuales en el Centro Morelense de las Artes. Mientras estudiaba Arte, aceptaba trabajos de diseño gráfico como freelance para amigos y conocidos pero no encontraba el punto que se pudiera unir con el arte que estaba haciendo. Por esta razón en el verano del 2007 tomó cursos de diseño, de serigrafía, de papel tapiz, entre otros, en Central Saint Martins College of Art and Design en Londres.

Por medio de sus profesores llegó a Designersblock, una plataforma increíble para nuevos talentos y la invitaron trabajar con ellos y asisitirlos en las exposiciones que estaban organizando. A partir de ahí se le abrieron las puertas de colaboraciones con otros diseñadores como Paul McAnelly de Hawaii Design, donde también le surgieron importantes proyectos.

Durante un año su experiencia en Londres descubrió su verdadera misión en el mundo del diseño así como una de sus más grandes tragedias. Al volver a México, Karina perdió a su hermano y mejor amigo Mayo. Como un homenaje a él, comenzó a firmar su línea de joyería como Kari Mayo y de ahí en adelante todo lo que ha hecho en nuestro país desde entonces. 

Platicamos con ella y nos contó sobre sus sueños, sus experiencias y su visión creativa como uno de los grandes talentos en México.

¿Cómo consideras tu expresión artística en México y el impacto que tiene a nivel mundial?

Mi expresión artística siempre viene de lo personal, tiene mucho que ver con el tiempo en el que vivo y con mis raíces. Por lo mismo, creo que he tenido muy buena aceptación en el mercado de los jóvenes. Me gusta mucho la música y la moda, y supongo que también eso se refleja en mi trabajo. Por ello, esta combinación entre lo tradicional y las tendencias contemporáneas ha tenido buena respuesta internacionalmente. Una de las primeras convocatorias en las que participé, fue para una editorial alemana que publicó mis ilustraciones en unos libros llamados CMYK, eran 4 tomos, uno para cada color. Con el primer sillón que hice para ROCOCO tuve exposición en diferentes países, con muy buena aceptación. Y gracias a las chicas de No Sombrero también pude exponer mi trabajo en Nueva York. Es curioso que al principio en México me buscaban por haber tenido éxito antes en el extranjero que viceversa.

Pienso que cuando el trabajo es personal, tiene un fondo y un por qué sincero, el lenguaje es universal.

¿Qué elementos componen tu sello creativo?

La geometría y el color. El color es súper importante para mí, podría hacerlo todo. Es muy curioso porque en mis primeras exposiciones como estudiante de arte, estaba obsesionada con el blanco, todo era blanco y formas orgánicas. De alguna manera terminé explorando la geometría y adquiriendo una gran sensibilidad para el color.

¿Cuáles han sido tus proyectos más emocionantes a lo largo de tu carrera?

Los sillones para ROCOCO fueron procesos increíbles, porque fueron muy emocionales y catárticos, uno dedicado a mi abuelo y el otro a mi hermano. De lo que más disfruté fue buscarles nombre, como el “Ya fuí a llorar”.

La intervención del edificio para Nike fue lo máximo. Moría de miedo de dirigir algo tan grande, por más que me imaginaba no tenía idea como iba a quedar pasándolo del papel a la enorme pared. Al final, quedé feliz con el resultado y con la respuesta de la gente que lo pudo ver mientras estuvo expuesto. Con mi colectivo Diorama hicimos un registro fotográfico de todo el proceso para después hacer un video timelapse. Eso también fue toda una experiencia.

Mi último proyecto, súper emocionante y en pleno rush, fue el de “No llores más Jacinta” que esta expuesta en La Broka de la Roma. Es una calavera de dos metros y medio compuesta como por 10 mil triangulitos de cartón pegados con resistol blanco. Fue increíble hacer ese proyecto con ATTA, quienes me propusieron llevar esa calavera a la tercera dimensión y resolvieron la manera de hacerlo así. Hubo un momento que éramos como 15 pares de manos trabajando como en fábrica, unos pegando triangulitos, otros pintando y otros montando, ¡la locura minutos antes de la exposición!

¿Cómo fue trabajar con una empresa multinacional como Nike?

Todo fue a través de la agencia Suma Mkt. Ellos me propusieron ante Nike para el proyecto y aceptaron. Aprendí lo que es trabajar para una marca que tiene ciertos lineamientos, dentro de los cuales tienes libertad, pero limitaciones también. Me dio gran exposición en la ciudad, lo cual ha sido increíble porque a partir de ahí han surgido otros proyectos. Sin duda fue un gran paso en mi crecimiento profesional, nacional e internacionalmente.

¿Qué proyectos están en puerta para este año 2012?

Hace poco se inauguró mi exposición titulada De Aquí a Mayo en Gurú Galería, me emociona mucho. Ahorita estoy trabajando en una colaboración con una empresa que se llama Basura Cero, que tíene una línea de mobiliario llamada Funk da Junk con materiales reciclados de desechos de plástico y 100% degradables. La invitación es para diseñar un mueble y justo estoy en ello. Me encanta el concepto.

Menciona tus cinco cosas favoritas:

Viajar y regresar con souvenir. Las artesanías. Me encantan los juegos de destreza, y los rubik cubes, paso horas hasta que lo logro. Las series de TV. Mi perra Melmac.

¿Con quién te gustaría trabajar en un futuro próximo?

He estado platicando con Hilda Palafox a.k.a. Ponitail, ¡queremos hacer algo juntas! Y con Annia Ezquerro, además de que somos amigas de hace mucho tiempo, me encantan sus ideas y su línea de bolsas Brumelia. Me encanta trabajar con chicas. También quiero seguir trabajando con amigos diseñadores de moda como Amelia Huerta y Adrián González, ¡quiero hacerles estampados!

¿Cuáles son tus principales influencias?

Las artesanías mexicanas hechas por mujeres, sobre todo los bordados. Los coloridos trajes chiapanecos o huicholes. Sus patrones perfectos. Los alebrijes, los rituales, las tradiciones. Eso, más lo que veo en las calles de la ciudad y de las ciudades a donde he podido viajar.

Por último, ¿cómo percibes la industria del diseño en nuestro país y cómo podría implementarse?

Somos cada vez más artistas y diseñadores en el país. Cada vez hay más opciones dónde estudiar y dónde trabajar. He tenido la suerte de trabajar con personas que tienen las mismas ganas que yo de hacer una industria más fuerte y competitiva. Pero a la vez pienso que este tipo de diseño es un tanto exclusivo, para cierto sector de la sociedad que tiene acceso a él, cuando no debería de ser así. Hay muchísimo talento en México que no tiene la plataforma necesaria para darse a conocer y alcanzar a más personas. Platicando con mi amigo de Funk da Junk decíamos, por ejemplo, que en las grandes papelerías y cadenas, el que vende cuadernos es la empresa que pagó la licencia de Disney, o de Ferrari, o de los Beatles, y a la única mexicana que te encuentras por ahí es ¡a la chava de las virgencitas! El buen diseño no debería estar solo en las tiendas de la Roma y la Condesa. Una de las cosas que más me llamó la atención recién llegué a Londres, fue que hasta el flyer de la peluquería de la esquina estaba lindo y bien hecho. Acá por ejemplo, con todo respeto, los espectaculares del Periférico son tristísimos y eso que somos una de las ciudades más grandes del mundo.

Pienso que eso esta cambiando poco a poco, y que muchas marcas nos están volteando a ver y valorando nuestro trabajo. Ese es un camino que espero que otras empresas comiencen a seguir.

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Puedes ver más trabajo de Kari en su página web.

Texto por: Olivia Meza