In Memoriam: Goodbye, Gravity Falls

El fin del año se acerca y, como siempre, viene acompañado de todas las listas de lo mejor y peor de todo lo sucedido. Este año nos dio miles de momentos y material para escoger, pero honestamente, si me preguntan por mi disco o película del año no sabría qué responder. En mi mente, lo mejor y a la vez peor que pasó este año fue el gran final de Gravity Falls.

El 15 de febrero del 2016, estaba encerrada en mi cuarto esperando a que se cargara Weirdmaggedon 3: Take Back the Falls, el episodio que finalmente me diría cuál fue el destino de la familia Pines y de esta extraña ciudad. Era el momento que había estado esperando desde hace mucho tiempo, pues los últimos episodios salieron con meses de diferencia, y habían creado una tensión increíble que los trailers sólo incrementaron.

Parecería mucho hype para una simple caricatura, pero honestamente creo que es más que eso; es una historia cuidadosamente pensada hasta el último detalle, llena de easter eggs (como códigos ocultos, referencias a Saul Bass y a Twin Peaks, chistes que definitivamente no son para niños y la verdadera historia de Estados Unidos) humor y misterio; todos los elementos necesarios para que me obsesione con algo.

Pero primero lo primero. Para los que estén leyendo esto y que no tengan muy en claro de qué va la serie, les diré la mejor descripción que he podido encontrar hasta ahora: imagina un remake de Twin Peaks mezclado con los X-Files en versión Disney Channel (con escenas que no entiendo cómo Disney aprobó*), en donde el primer misterio que resuelven sólo te deja en claro que apenas están tocando la superficie de lo que en realidad está pasando. A ello agrégale el sentido del humor y las ideas de Alex Hirsch, creador de la serie, quien había trabajado junto con JG Quintel (creador de Regular Show), Rebecca Sugar (creadora de Steven Universe) y Pendleton Ward (creador de Adventure Time) en la serie Flapjack de Cartoon Network, más un maravilloso equipo de artistas.

*En realidad, alguna vez escuché a Alex decir en una entrevista que, para que aceptaran sus ideas, siempre proponía algo tres veces peor de lo que en realidad quería hacer. Así que cuando rechazaban esa idea y proponía algo más “light”, terminaban por aceptarlo. Life lesson right there.

La historia se centra en Dipper y Mabel Pines, hermanos gemelos a quienes sus papás envían a pasar el verano con su tío abuelo Stan. Dipper, quien está basado en los recuerdos de la niñez del mismo Alex, empieza a descubrir las cosas extrañas que suceden en el pueblo, y pronto descubre que hay fuerzas muy poderosas detrás de todo esto. Él y Mabel tendrán que enfrentar fenómenos paranormales al mismo tiempo que enfrentan el fenómeno de crecer y tratan de disfrutar el verano mientras dure. 

Desde un principio la historia estaba pensada para transcurrir a lo largo de un verano, y es por eso que la serie únicamente dura dos temporadas. Alex Hirsch sentía que agregar más capítulos para alargar la serie sólo porque sí no ayudaría a la historia, y tuvo que pelear para que lo dejaran seguir su plan original. Aunque obviamente me hubiera gustado tener más episodios, creo que esto es una valiosa lección sobre ser fiel a tu visión y no comprometerla cuando alguien más te dice que las cosas deben ser de cierta manera. Además, no queríamos que le pasara lo mismo que a otras series que alargan sólo por alargar y terminan siendo hasta dolorosas de ver (te hablo a ti, How I Met Your Mother).

Lo poco que dura se ve compensado por todas las claves ocultas, códigos, misterios y background de los personajes, que te dejan ver que es un show hecho con cariño. El mismo creador estaba un tanto obsesionado con todos estos temas de niño, y pensó que sería cool incluir este tipo de cosas en el programa. La respuesta fue increíble, pues además de esperar los capítulo, el fandom esperaba el siguiente el código o la pieza del rompecabezas que aparecía durante los créditos para descifrarlos.

Cuando juntas todos las imágenes que aparecen al final de los créditos al final de los episodios de la segunda temporada, se forma esta imagen que revela un gran plot twist de la historia.

Las placas del auto de Stan también eran una pista; se había mencionado que su nombre era Stanford, y sin embargo las placas STNLYMBL suenan a Stanley Mobile. Si prestabas atención, podías adivinar qué iba a pasar en el show.

Cada uno de ellos te daba pistas sobre la serie (y otros más eran tonterías haciendo referencia a lo que había pasado en el capítulo), era como una pequeña satisfacción que te tenía esperando lo que venía. También escondieron miles de pistas en los fondos y en los short clipsCada vez que vuelvo a ver un episodio descubro algo nuevo; es como escuchar tu disco favorito por enésima vez y descubrir algún sonido que no habías escuchado antes.

Pero sobre todo, lo que hace a Gravity Falls son sus personajes. Bill Cipher es uno de los villanos más malvados en series para niños (con un trasfondo bastante interesante), resultando la personificación de lo que pasa cuando la ambición y sed de poder de alguien es tan grande que se apodera de él. Mientras el resto de los personajes están del lado bueno, no son totalmente perfectos, y es precisamente esto lo que hace que, en cierto momento de la serie, cada uno tenga que superar intereses personales o conflictos internos para derrotar a un enemigo en común que amenaza con destruir el mundo como lo conocemos.

El final, aunque corto, se sintió perfecto, porque cada uno de los personajes tuvo un cierre adecuado que los deja listos para enfrentar la siguiente aventura. Al final de todo, Gravity Falls se trata sobre el valor de la familia, sobre el bien triunfando sobre el mal y sobre saber que el verano (y todo en la vida) tiene un final, pero que tenemos que disfrutarlo mientras podamos.

Si quieres ver la serie y convertirte en un miembro honorario de la familia Pines, la primera temporada y la mitad de la segunda están en Netflix; perfecto para un maratón de vacaciones de Navidad.🌲