La Evolución de la Alta Costura

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La semana de la alta costura acaba de llevarse a cabo en París, como siempre, derrochando lujo y siendo la más grande expresión de la moda, por lo que quisimos hacer un recuento de la historia de la alta costura. Cuando el diseño de moda nace, nace como alta costura, cualquier otro tipo de producción, no era considerada moda. Si querías ser parte del imaginario de la moda, tenías que consumir alta costura.

Llegar a lo que hoy en día conocemos como pret-a-porter, requirió de la rebeldía de una figura tan icónica como lo es Yves Saint Laurent. Fue gracias a la apertura de la tienda Rive Gauche de YSL, que la moda pasa a un plano más accesible, costándole al diseñador la expulsión de la Chambre Syndicale de la Haute Couture.

El nacimiento del pret-a-porter, es decir, del ready to wear, tuvo un gran impacto en la industria de la moda, convirtiéndose en el principal negocio de las grandes marcas. Implicó el nacimiento de muchas marcas que se preocuparon únicamente por atender las necesidades de éste nuevo mercado que emergía, el mercado aspiracional.

Hoy en día, la alta costura es una industria insostenible por sí misma, en el mundo, únicamente 2,500 personas tienen la capacidad económica para consumirla. No basta con tener el dinero suficiente, la marca te debe querer como comprador. Es decir, a menos que seas una persona con importante poder económico, las casas de moda se negarán a venderte couture. Descartando a las celebridades, a quienes únicamente se les harán préstamos de prendas con fines publicitarios pero jamás se les venderá alta costura.

El proceso de producción implica un gran lujo, la marca debe formar parte de la Chambre Syndicale de la Haute Couture, cualquier cosa creada fuera de ésta, no es alta costura. Formar parte de este exclusivo sindicato, implica cumplir con una serie de requerimientos. Primero que nada, la marca debe estar basada en París, debe tener al menos 20 empleados de tiempo completo, presentar dos colecciones al año de al menos 50 prendas y, lo más importante, las prendas deben estar 97% confeccionadas a mano, incluida la fabricación de la tela. Solamente la creación de estas prendas, implica gastos millonarios para la marca, gastos que provienen y se recuperan con los ingresos de la otra cara de la industria: el ready to wear.