The Ultimate Meet The Bacon: Pictoline

Fuimos a comer muchísima pizza y a tomarnos un par de cervezas con Iván Mayorquín y Raúl Pardo, miembros y co-fundadores de Pictoline, entre pepperoni y risas platicamos sobre su Almanaque, libro que recopila todo lo caótico, sorpresivo, divertido y doloroso que fue el 2016, y sobre las experiencias que les dejó el Global Residency.

¿Por qué  la necesidad de la  permanencia de un impreso donde uno de sus recursos más fuertes es la velocidad y lo efímero de lo digital?

Mayorquín: Bueno, creo que justo lo que nos pasaba es eso, somos muy Internet, pero pues sabemos que el Internet es algo que tiene muy mala memoria. Como que rápidamente se van las cosas, todos los días pasa algo nuevo y se olvida en chinga todo. Entonces creo que este libro cumple dos objetivos de registro; uno, lo que pasó este año, que creo que es un año digno de recordar. Pasaron muchas cosas muy locas en todas las áreas y hábitos; creo que queríamos eso, como recapitular y poder tener un compilado de ello. Y dos, para nosotros también es un registro de nuestro trabajo, del proyecto y la evolución de lo que hemos hecho; creo que en general lo hicimos porque queríamos tener todo en un sólo lugarcito.

Pardo: Creo que esas dos partes como dice Mayorquín. Es un objeto muy practico si quieres revisar el año, y en éste como sucedió todo súper rápido, tener el libro a la mano creo que es muy buen método para hacerlo; por otro lado si marca muy cabrón la evolución de Pictoline. Cómo empezamos y cómo estamos ahorita, desde visualmente, hasta cuestiones de temas y situaciones, cómo bordamos las cosas, y creo que es una buena evidencia de cómo hemos crecido y evolucionando.

Llevan un año o ¿cuándo empezó?

Año y medio.

¿Y sí es recopilación desde que empezaron?

No, no todo, en realidad empezamos exactamente en Agosto, bueno el 20 de Julio. Entonces no, pero éste sería nuestro primer año completo haciendo este tipo de proyectos.

¿Y qué tan relevante es el libro dentro del discurso de Pictoline?

El libro es algo que habíamos pensando desde principio. Más que ser parte del discurso, es parte de la manera de ver las cosas en Pictoline. Una de ellas es que no siempre nos quedamos en un formato, hacemos diferentes cosas y experimentamos siempre un poco, y no necesariamente irte a impreso significa ir para atrás, simplemente es explorar otros formatos. En el caso del libro, este formato funciona mejor que el Internet y que lo digital para poder recopilar cosas, así como el Internet funciona para otras, y así lo hemos hecho algunos bacons o experimentos que son muy efímeros, como la vez que iban a cortar el agua en CDMX, hicimos un mini sitio en el que tú ponías en dónde vivías y te decía si ibas a tener agua, eso era algo muy interactivo. Creo que parte del discurso de Pictoline es no quedarnos en el mismo formato e intentar otros.

¿Qué tanto ha evolucionado el discurso desde que inicio Pictoline hasta la creación del libro?

Pardo: Creo que el discurso de Pictoline siempre fue algo que no hemos mencionado y que se nos hace bien chido, es Fuerza Pictoline, que sea sencillo de explicar, que sea awesome y relevante. Si estas tres partes están, vale la pena lanzarlo. Bajo esa premisa siempre nos hemos regido, y aquí es donde entran los Double Checkers. Al principio obviamente éramos cuatro dudes con periodistas, no habíamos hecho nada parecido en la vida, entonces metías la pata o estábamos vueltos locos, o no teníamos una metodología muy clara. Poco a poco la dirección aunque siempre era la misma, fue mejorando, tomando herramientas de otros lados para poder hacerlo mejor. Si uno revisa nuestros primeros beacons puedes ver que decían solamente de dónde era la información, luego pusimos el del artículo, ahorita ya no nada más sacábamos la información y la sintetizamos, tenemos gente especializada para que cada vez sea más legítima la información y que exista menos margen de error. Ese es el camino que vamos tomando, cada vez ser más estrictos con nuestros propios parámetros, pero la dirección siempre es la misma.

Mayorquín: Y ser más responsables con lo que decimos, sobre todos cuando hablamos de ciencia, medicina, y lo demás. Creo que tienes una responsabilidad cabrona, no lo puedes tomar a la ligera, ¿sabes? Definitivamente estamos más preocupados por lo que digamos sea real.

¿Cómo fue el proceso de elegir las noticias que quedaron en el libro?

Fueron dos criterios: uno, eventos que tenían del año que son un must, que por fuerza teníamos que poner. Bowie, El Chapo, Drumpf, Juan Gabriel, etc… esas noticias de coyuntura que no se pueden ir, tenían que estar. El segundo fueron las piezas que nos gustaban a nosotros, que nos parecían buenas y nos latían también estaban ahí.

¿Y cuál fue su favorita, las que les dolió quedara fuera, y la más difícil que han tenido que hacer?

Mayorquín: Lo más difícil que he hecho es el cómic de Ayotzinapa, porque yo me aventé todo el dibujo, fue muy pesado porque eran muchos y tenía muy poquito tiempo para realizarlo, pero fue muy chingón, de ahí entendí cómo es Pictoline.

Mi bacon favorito que está en el homenaje, creo que el de Bowie, ese lo hizo Yimbo, es un gif cuando Bowie murió, me gustó muchísimo. Uno que quedó fuera porque se nos fue el rollo fue uno de Pokémon Go, el de pokeslap, ese me gusta un chingo.

Pardo: Mi memoria no me da para el más difícil, pero recuerdo el que me dolió que no estuviera, aunque tuvo una razón de no estar, es uno que hicimos para el Times, eran unas tarjetas. Un texto de 52 preguntas, como un quiz que había hecho un dude, que después de leerlas con alguien, te enamorabas. Entonces ilustré cada una de las preguntas en una carta, como si fuera una baraja. Creo que no ha sido el más difícil pero fue toda una semana de darle diario para que alcanzara a salir, pero por razones que no podemos decir todavía, no salió en El Almanaque, pero puede que haya una sorpresa después.

Los que más me gustan del libro son todos esos beacons que tratan de explicar las cosas del día a día, cosas súper sencillitas, pero mensas, como tener un black-out después de ponerte borracho. Todas las cosas del día a día que te las contestas y dices como “Aaahhh…”

De hecho, nos preguntábamos cuáles de los que han hecho, les ha marcado y es un recuerdo constante:

Pardo: Yo siempre me acuerdo el del papel, ese es un must. Tiene que estar en todas las casas.

Mayorquín: Creo que ya no uso popotes a partir del bacon.

Su libro fue publicado en la Editorial Sexto Piso y escuchamos que tenía algo que ver con Alejandro Magallanes, ¿qué tanto se involucro en el proyecto?

El taller de Alejandro es como su estudio, ellos se encargaron del diseño editorial del libro con algo de nuestra asesoría, y del ultimo le metimos unas cosas.

¿Cómo vieron su experiencia en la FIL Guadalajara?

Pardo: Estuvo bien chido, por un lado, más que relevante, fue bueno ir juntos, estábamos bien emocionados con el libro, acabamos de verlo poquito tiempo antes, estábamos con la emoción a flor de piel. Creo que fue algo muy casual, no lo pensamos muchísimo, no quisimos hacer algo nada muy formal ni muy protocolario. Se vio buena respuesta de la gente, hicimos una dinámica de preguntas y respuestas pero las respuestas eran ilustradas, creo que tuvo ondita y estuvo bueno. Luego fuimos al booth, sexto piso a firmar el libro; nunca habíamos visto la gente que está del otro lado de la otra computadora, entonces creo que probaditas así, como interactuar con la banda, es muy satisfactorio.

Mayorquín: Yo nunca había ido a la FIL de Guadajara, entonces ir por primera vez y a presentar un libro, estar firmándolo con estos weyes, estuvo muy chido. Aparte la respuesta de la gente fue súper linda, todo el mundo recibiendo el libro y el proyecto. Como casi nunca hablamos frontalmente con las personas, creo que cuando lo hacemos, la gente sí se involucra, le gusta preguntar, le gusta saber, no sólo sobre el libro, también de Pictoline en general, y está muy chido, la verdad creo que estuvo muy bien, lo disfruté mucho.

Creo que no sabemos como trabajan entre ustedes, es un misterio que debe ser contado:

Tratamos de ser un medio de información, nosotros nos basamos en que lo que le damos la gente, es esa información que vemos valiosa. Muchas veces creo que nos olvidamos de la comunicación uno a uno, entonces cuando tenemos oportunidades como esta de poder hablar con la gente y así, nos gusta mucho.

En todos los bacons que sacan, jamás ponen el nombre de quién hizo cada uno, ¿por qué?

Pardo: No, nunca, del equipo base no. De la gente que viene a colaborar lo dejamos a su criterio.

Mayorquín: Yo creo que cuando empezamos, nos interesaba generar como esta gráfica comunal de Pictoline. Queríamos generar identidad propia del proyecto, no le vimos el caso que tuviera firmas. Pictoline es la firma en sí, y también es que trabajando juntos lo que sale no es meramente mi estilo, ni meramente el estilo de Pardo o Yimbo, el autor es Pictoline. Es un libro con un poco de todo nosotros.

¿Cómo surgió la alianza con Unicef?

Unicef, tiene información muy buena de investigadores, deportes y demás, pero como que querían encontrar una solución, algo divertido y ligero para distribuir esa información. Tengo entendido que ellos se acercaron, fue el tipo de enlaces que nos interesan, su speech y su ADN es positivo, nos gusta eso. Nosotros estamos todo el tiempo en comunicación, es como “oye estamos haciendo esto”, en vivo, por eso no podemos trabajar con todos, o con alguien al que le tienes que mandar propuestas y esperar a que en tres días se apruebe.

Ahorita Unicef y New York Times son nuestros aliados, también tenemos un programa que se llama Double Checkers, son  un experto en ciencia, economía, español, historia… Son gente que sabe, y nos está ayudando en todo lo que publicamos, para que cuando salga a la luz, tenga sentido y sea real. Funciona un poco así: estamos haciendo algo de un tema, lo investigamos y se lo enviamos para que lo chequen. Es algo que apenas estamos armando bien, pero le daremos difusión cuando esté 100% listo.

En OFFF mencionaron que tenían un plan B para todo, que hacían bacons por si pasaban o no las cosas, como se ve en su libro con la elección de EU, ¿tenían un plan B para Pictoline cuando lo iniciaron?

Mayorquín: Curiosamente, no. Todos trabajábamos en otras cosas y nos salimos de eso, Pardo se vino al DF, Yimbo, también, yo dejé mi chamba de director creativo de una agencia, Salles, también. No hubo plan B, la verdad fue como “wey vamos a darle”, y creo que todos creemos muy cabrón en el proyecto.

Pardo: Hubo fe, Plan Fe.

En la presentación del libro les comentamos que en el Global Residency, le preguntamos a los invitados un “qué te llevas de Pictoline y qué dejas tú”, y todos ellos nos dijeron que se llevaban muchísimas cosas respecto a la manera de trabajar y el ambiente, pero ¿qué les dejaron ellos a ustedes?

Pardo: Stephen dejó pan, mucho y muy buen pan. Se volvió fan del pan de muerto.

Se volvió fan de la comida en general, nos platicó muchísimo de la diferencia entre la comida aquí e Irlanda y nos contó todo lo que había comido…

Pardo: ¡Sí! Estaba fascinado con la comida.

Mayorquín: Creo que, aparte de mucho pan, nos dejaron, lo primero: ese ver que se pueden hacer las cosas de muchas formas. Tú como ilustrador tienes tus modos y métodos, es como la biblia. Estuvo increíble ver tantos estilos y tantas formas de pensar. Venían de diferentes escenas como el fanzine, el cómic, estuvo chingón ver cómo trabajaban y cómo resolvían algo que nosotros a diario lo hacemos, pero a veces como lo hacemos a diario, nos volvemos muy sistemáticos, al final de cuentas está bueno que puedas hacerlo de una forma totalmente distinta. Pero personalmente me dejaron muchas ganas de seguir experimentando; desde técnicas, formas de pensar, temas y demás. Abrirnos más sobre lo que estábamos haciendo, replantear un poco y tratar de hacerlo de otra forma todos los días.

Pardo: Estás en una oficina con la misma gente todos los días, es inevitable respirar el mismo aire todos los días y estar reciclando. Nos sorprendimos mucho que nosotros llevamos ya mucho tiempo haciendo esto, y llegan estos dudes que nunca han trabajado un formato, nunca habían trabajo estos tiempos, nunca habían hecho nada parecido, y de repente hicieron cosas súper rápidas y súper buenas a su manera; por un lado está que todos son pros, escogimos la gente correcta y se notó muy cabrón el nivel, y por otro lado, creo que todos tienen una metodología diferente: Jim Pluk mucho más manual, Pablo Delcielo se echaba todo directo con la tablet. Al final te das cuenta que todos tienen una forma distinta, pero con resultados súper top. Una vez que llega un nuevo aire a la oficina, uno, te inspira, dos, te pones las pilas en cuestión de técnicas, como “¿yo podría aplicar eso?”, “Oye, ¿cómo hiciste esto aquí?”, y por otro lado, le da una muy buena sangre fresca, le dio a Pictoline un levantón bien interesante, y creo que la gente sí sintió ese freshness.

Y los ilustradores que vinieron, ¿cómo los escogieron?

Mayorquín: Somos fans de ellos, nos gustan sus trabajos. Fue como “¿Quiénes son tus top ilustradores? BOOM, éstos. Va hay que escribirles”. Fue muy “Oye, ¿quieres dibujar conmigo?” Es gente que admiramos por su trabajo, queríamos ver cómo trabajaban y que trabajaran con nosotros.

Pardo: Y por eso, más de lo que nos dejaron, va a estar medio cheesy, pero una vez que escoges a tus top de los que muchas veces son tus referencias, y los tienes todo el día conviviendo, trabajando todo el día con ellos, yendo a comer, por una chela, está bien cabrón tener estos bondings que en otras circunstancias jamás se darían. Creo que es algo valiosísimo, algo con lo que todos quedamos muy, muy contentos. El Global Residency es una experiencia que de otra forma no se presentaría.

Mayorquín: También siendo cursis, todos los que vinieron son súper buenas personas. Todos nos quedamos con muy buenos amigos a nivel real, de esos que de repente nos envían Whatsapp para decirnos una pendejada. Son grandes personas y artistas, y yo creo que vuelven.

¿Qué canción usarían para describir este 2016?

Pardo: Yo soy una papa para nombres de canciones y películas.

Liliana Cantú: Yo sí tengo una, creo que es “It’s The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine)”…

Pardo: Noooo, no creo que se acabe el mundo. Yo sentí el 2016 como cuando no sabes que te van a dar un chingadazo, entonces entras en pánico y estás de “AAAAAAHHHH!!!”, sueltan el madrazo y no te dolió tanto como esperabas. Ahorita no me siento tan apocalíptico, ya pasó el golpe y a ver qué pasa. Mi canción del año es “Où va le monde” de La Femme.

Mayorquín: Es que estuvo bien raro, fue un año culero. Fue un año culero, pero interesante.

Agradecemos a todo el equipo de Pictoline por colaborar con nosotros este año, y dejarnos ser parte de su Global Residency. Si quieren leer las entrevistas individuales de los invitados, pueden hacerlo aquí. De igual forma, y aunque seguramente ya los siguen, les dejamos su Twitter y Facebook, además del link donde pueden ver más información de su colaboración con Unicef, y ayudar a algunos niños.