Una Tirada Grande del Diseño en México (AMD)

Dos semanas antes de que comenzará el AMD, asistí a una conferencia dictada por el diseñador-arquitecto Ariel Rojo en el auditorio de CIDI. Ahí, se habló sobre un proyecto prometedor y con grandes expectativas para el diseño en México: El Abierto Mexicano de Diseño (AMD).  Celebrado del 23 al 27 de Octubre.

El AMD es un festival de diseño creado para todo el público con el objetivo de hacer crecer y darle la oportunidad a diseñadores en progreso. En este sentido el proyecto no sólo permite la entrada a firmas ya congregadas y de prestigio; cualquiera puede participar. Para ser parte del AMD, este año había que entregar un proyecto de calidad y de completa autoría. Si tu proyecto cumplía con estos requisitos, ¡felicidades, eras uno de los expositores en el AMD!

La importancia del AMD está en permitirle a toda la sociedad tener un acercamiento a la industria de diseño en México. A su vez, le permite a muchas personas resolver sus dudas sobre la manera en la que el diseño está en nosotros como sociedad, así como el impacto cultural que está generando actualmente.

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Cabe mencionar que es la primera vez que en México se presenta la idea de un abierto de diseño. Este evento había ocurrido con una dinámica parecida en ciudades como París, Londres (London Design Festival), Berlin (DMY International Design Festival), Beijing (Beijing Design Week) y Milán.

En esta ocasión, y teniendo como temática principal los oficios, se llevó a cabo el AMD en el Centro Histórico de la Ciudad de México. En él se encontraban distribuidas galerías en lugares como la Torre Latino, centros culturales, museos y lugares relevantes de la colonia.

La Torre Latino fue sin duda el punto de apertura para hacer notar el tema protagónico del AMD: los oficios. La galería que se encontraba ahí bien podía ser una continuación del video con el que se presentó el evento, o incluso se podía ver como una prolongación de la idea del proyecto de Ariel Rojo con Casa Vecina: Radio Vecina. En esta exposición el público podía encontrar una clara reflexión sobre los antecesores del diseño: todos los oficios. Y es que no podemos dejar desapercibidos a cada uno de los trabajos que dieron origen al diseño en un contexto más profesional. La industria del diseño está en colaboración los oficios ya que es claro que en la construcción de un objeto intervienen procesos técnicos y artesanales.

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En cada pieza de la exposición estaba la reflexión. Se enaltecía la importancia del oficio y de quien lo ejercía, así como el trabajo del diseñador y el objetivo logrado en la creación de un objeto, proyecto o trabajo de calidad. Dicho por Ariel Rojo, “El diseño es la herramienta idónea para lograr un bienestar social, económico y cultural”.

Si esto aún no te termina de convencer, pensemos en uno de los materiales ícono del diseño industrial: la cerámica. Es importante reconocer el oficio (y el propio proceso) de un ceramista. El proceso para obtener un objeto puede ser diferente, incluso la aplicación de las técnicas y las tecnologías varían, pero el objetivo es el mismo pues el diseñador industrial y el ceramista buscan hacer una pieza con utilidad que guste a los demás y que se pueda vender. Diferentes maneras, un mismo objetivo.

Vaya que es sorprendente la cantidad de oficios (algunos muy desconocidos) y la manera en la que se trabaja en cada uno. Y es que esta labor no solo tiene relación con el diseñador industrial, sino también con el textil y el gráfico.

Pese a que la temática giraba en torno a los oficios, solo pude encontrar dos galerías en donde se empleaba el concepto. La primera ya fue mencionada, la segunda fue montada por parte de los alumnos de CENTRO, la cual incluía los diseños de unas bicicletas propias y específicas para realizar oficios. ¿Entonces los oficios debían de estar presentes en cada diseño o sólo fue el tema conmemorativo? Aunque la pregunta se podría responder sola por parte de las personas que asistieron, aún quedan muchas cosas en duda.

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Otro de los dilemas que encontré fue que en el evento participaron más de 150 proyectos (claro, una respuesta increíble a la convocatoria). Uno como espectador comenzaba a preguntarse “¿A cuál voy primero”, y es que era difícil crear una ruta para poder recorrer, si no una gran parte de las galerías, por lo menos las que generaban interés personal.

En varias ocasiones las galerías no estaban, no existían, habían cambiado de sede o no abrían ese día (aunque el calendario lo marcaba así). Más eso no fue una limitación, las galerías que se encontraban disponibles eran buenas, presentaban calidad en cuanto a sus proyectos y tenían ideas brillantes, frescas e interesantes.

El AMD con galerías muy elaboradas y con algunas básicas que no por eso dejaban de ser buenas. A su vez contó con museos, propuestas de calle con instalaciones, pláticas, talleres y con la asistencia de la ya conocida Lonja Mercantil, esta última sin duda fue el punto de reunión del AMD y el claro ejemplo de que el diseño está al alcance de todos: “¡Me gusta, lo compro!”, “Es bueno, tiene calidad, es diseño mexicano, ¡lo compro!”

Algo que nunca dejó de llamar mi atención fue la manera en la que mucha gente llegaba a los puntos de exposición por casualidad, y la manera en la que participaba en estos lugares. Y es que la idea de presentar AMD en el Centro Histórico era eso, llenarte de diseño de manera inesperada, en un simple día en el que decides ir a caminar al Centro Histórico. Porque el diseño está aquí, ahí y allá.

Todo esto ha sido parte de cómo viví el AMD el día viernes y domingo. Por ahora solo nos queda esperar la edición y el tema del próximo año, que sin duda alguna, me atrevo a decir, nos dará más de lo que recibimos este año, pues el diseño mexicano está creciendo. Dudarlo sería un error.

Instalación de Emiliano Godoy afuera del Palacio de Autonomía.

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Instalación del artista floral Azuma Kamoto, en Alameda Central.