¿Yay or Nay?: ‘Humanz’ de Gorillaz

Gorillaz parece seguir el mismo protocolo: lanzar un álbum sobre algún problema en el mundo con máximo cuatro canciones que verdaderamente pegan, mientras contiene una extensa lista de colaboradores reconocidos. Sin embargo, resulta funcionar para el asombroso concepto ideado por Damon Albarn y Jamie Hewlett, el cual ha perdurado por ya unos 20 años. ¿Quién soy yo para criticar de esta manera a una banda que lleva viva más tiempo que yo?

No puedo decir que Humanz es su mejor álbum, pero tampoco hay mucha diferencia entre los otros. Aunque éste contenga 20 pistas, no llega ni a la hora de duración. El lado positivo es que resulta más fácil de escuchar ya que ninguna canción perdura tanto como para que llegue a hartar y, con cinco interludios, se pasa como agua.

Algo curioso de la producción es que se empezó mucho antes de que “el innombrable” subiera a la presidencia de EU; durante el transcurso del álbum se escuchará censurado su nombre y el de su antecesor, la razón tras esta decisión fue para “no llamar más la atención”, pero siendo sinceros, Albarn sigue pidiéndola.

La intriga comienza desde la primera frase en la “Intro: I Switched My Robot Off”, en la que hacen referencia a las tecnologías modernas a.k.a los smartphones. Insinúa que el deshacerte de estos aparatos verdaderamente da libertad y eso no es lo más escalofriante; al reproducir la canción al revés se escuchan frases más persuasivas. Aún no se sabe si esto fue intención de los productores, más si sí, es un claro toque de genio.

Ahora bien, empezando con “Ascension” como primera canción, inicia la propuesta musical que tomó siete años de espera. Acompañados de Vince Staples (para presidente 2020) rapeando sobre un beat héctico sobre asuntos actuales americanos. En plena esclavitud moderna, ataques al medio oriente y lo que parece el fin del mundo, Staples decide gozar el momento sarcásticamente.

“Strobelite” logra fusionar funk con house, gracias a Peter Everett. Muestra desde el inicio que este nuevo álbum propone una diversa mezcla de géneros, típico de la banda animada. Everett canta sobre el uso excesivo de la tecnología, otro asunto de interés actual del que se escuchará también en “Busted and Blue”… Aquí 2D tiene una crisis existencial en ésta, y aunque sea tan profunda, suena demasiado dreamy.

Previo al gran lanzamiento, “Saturnz Barz” fue la primera degustación que se dio de Humanz (ignorando lo que se había filtrado). Popcaan y Albarn conectaron más allá de la producción y como resultado nos dieron esta pieza única, con influencias del reggae y dancehall, donde el primero narra la historia de su vida mientras que el siguiente (en su personaje, 2D) armoniza en los coros y entrega un break perfecto. Antes de intentar entender la letra de esta canción, cabe mencionar que está en patuá jamaiquino.

Tras convertirse en la colaboración más famosa de Gorillaz con “Feel Good Inc.”, De La Soul regresó con “Momentz”, la cual es básicamente como sonarían The Black Eyed Peas en 2017. No me estoy quejando, la progresión de acordes suena excelente y el autotune de verdad complementa la melodía del quinto tema. Un interludio irónico sobre la individualidad se aprecia antes de “Submission”, y ésta entra en las mejores colaboraciones del álbum. Kelela luce su gran voz en los coros mientras que Danny Brown, como siempre, gana en el rap con sus incontables flows.

La colaboración procedente es con Grace Jones… Mágica pero también una diva, sin duda. Aparece en “Charger” diciendo frases cortas sin sentido, las cuales se acomodaron después para que sonara coherente. Por esa misma razón no sabría decir si la pieza tiene algún significado escondido como el ser controlados por la Internet, o algo por el estilo. Suena agitada, hasta se podría decir que perversa, pero logró encajar con la esencia. Contiene un riff bueno, pero al repetirlo tanto llega a abrumar.

Colocar la frase de “Elevator going up!” para esta parte del álbum fue unión perfecta. Para cambiar un poco las cosas y mejorarlas sigue “Andromeda”; dando una una vibra más feel good (de la que yo vivo), en la que D.R.A.M. nos habla del amor y del celebrar los buenos tiempos. Engloba el concepto de la fiesta post-apocalíptica que Gorillaz trató dar con HumanzAlbarn explicó que el nombre no viene de la galaxia, sino de un club de soul en su ciudad natal; un espacio tan agradable para un lugar tan triste.

La producción de “Carnival” es fascinante. En cuanto a contenido lírico, se podría llegar a relacionar con “She’s My Collar”, pues habla de intereses amorosos sin compromisos. En la primera composición aparece el reconocido Alexander Hamilton, mientras que en la segunda se aprecia a la colombiana emergente y favorita, Kali Uchis.

Entre las canciones más poderosas se encuentra “Let Me Out”, donde se representan a las figuras políticas de los Estados Unidos como imágenes religiosas. Pusha T nos entrega un rap que pide desesperadamente por el país tras la salida de Obama y entrada de Tr*mpMavis Staples se une a las súplicas por medio de un coro gospel, mientras que 2D ambienta el fondo. En este tema se puede notar que insinúa un poco el asunto de la ascensión como la segunda pieza del álbum; también tratando sobre lo socio-político.

De algo tan fuerte, la música se traslada a otra cosa mucho más ligera. “Sex Murder Party” es la canción más aburrida del álbum, en mi opinión. Con una duración de casi 4:20 minutos (!) se convierte en una melodía muy repetitiva y aunque tenga una vibra parecida a la de “DARE”, no me atrevería a compararlas. Tuvo potencial, sin embargo le faltó ese algo para completarla. Le sigue “Hallelujah Money”, la cual toma a Bejamin Clementine como narrador. Nos relata la situación política americana sobre un ritmo misterioso, estableciendo una atmósfera de incertidumbre. Su video intentó representar la vibra que tenía a través del artista delante de diversos clips aterradores, incluyendo la silueta de 2D en el ambiente intranquilo. Ciertamente resultó un concepto impactante y conmovedor, cosa a la que jamás se habría pensado llegar si no fuera por la experimentación de los artistas.

Finalmente, no sé si ver a “We Got The Power” como un gran momento para el britpop o como un tema vacío. Jenny Beth (Savages) canta los coros mientras que Noel Gallagher (Oasis, pero ya saben eso) y D.R.A.M. son las voces de fondo. Un himno para amarnos los unos a los otros, más pegajoso que significativo. El rencor pasado entre Oasis y Blur/Gorillaz hacen de esta canción un gran hito pero hipócrita a la vez. Con ello concluye el álbum del que tanto se esperó, sin contar los seis tracks adicionales de la versión deluxe, que tiene colaboraciones con Zebra Katz, Peven Everett, Kilo Kish, Carly Simon y Brandon Markell.

Se está viviendo el hype tanto como con sus lanzamientos anteriores, por lo que Albarn (principalmente) y Hewlett siguen viviendo sus mejores vidas. Junto con este increíble proyecto audiovisual y avances tecnológicos vendrán finalmente las entrevistas en vivo, una serie animada, los visuales más vívidos de su trayecto. Una vez más, un ícono de la cultura pop vuelve a hacer de las suyas… “Finally, someone let me out of my cage, now time for me is nothing ’cause I’m counting no age…”