¿Yay or Nay?: ‘32 Levels’ de Clams Casino

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Tuvieron que pasar exactamente 10 años de carrera para que Michael Volpe, a quien identificamos hoy en día como Clams Casino, nos presentara formalmente su LP debut. Si bien, en estos 10 años, se dedicó entre otras cosas a compartir tres importantes mixtapes  –Instrumentals (2011), el primero de ellos, señalado como uno de los mejores 50 discos del 2011 de acuerdo con el sitio Pitchfork-, producir actos del ancho de A$AP Rocky o FKA Twigs, y realizar unos cuantos remixes para bandas como Florence + the Machine, no contábamos hasta ahora con un material completamente propio del productor que no fueran sus colaboraciones para álbumes de otros artistasLa esencia de la música de Clams Casino se forma fundamentalmente de oscuridad y ritmos pesados; el origen de su sonido tiene lugar en la última oleada de witchhouse, el movimiento chopped and screwed promovido principalmente por DJ Screw y la onda del hip hop pesado. 

Para su esperado debut, Clams Casino decide no arriesgarse y aprovechar la oportunidad de reafirmar su estilo a través de 12 cortes agrupados en dos conjunto, el primero liderado por el tradicional sonido de hip-hop que trabaja acompañado de su fiel colaborador Lil B y la segundo que trabaja R&B acompañado de nuevas exponentes de género como Kelela.

Para empezar, “Level 1” hace una referencia directa a el título del álbum. Menos de dos minutos sirven de introducción a lo que estamos a punto de escuchar como la carta de presentación de Clams Casino. Entre una muestra pura de R&B y los coros y frases repetidas de Lil B damos comienzo.

“Be Somebody” muestra el ya conocido patrón que ha diseñado Clams para A$AP Rocky -que podemos reconocer de canciones como LVL– acompañado de claros acentos para mostrar que la faceta es domina el álbum es la suya en esta ocasión.

“All Nite” en colaboración con Vince Staples “Witness” a lado de Lil B (tercer y segundo sencillo del disco, por orden), líricamente hablan de temas comunes en el rap: Exclusividad, dinero, seguridad del personaje. Por otro lado, el escenario de la producción es reflejo directo de la corriente del chopped and screwed que lleva trabajando el productor durante toda su carrera. El hecho de tener que adaptar la mezcla a las voces de los raperos con los que colabora debilita un poco las piezas, pero siguen mostrando la originalidad del productor.

Para “Skull”, Clams Casino tenía planeado grabar con Vince Staples, pero al final la canción terminó fungiendo como un interludio, representa una transición entre la agresividad en el ritmo de “Witness” y la atmósfera más tranquila de la canción que da título al disco.

“32 Levels” es uno de los cortes más interesantes en cuestión de producción. Los loops que crean la atmósfera que soporta los vocales de Lil B fueron hechos principalmente en colaboración con Alt-J; Joe Newman -vocalista de la banda- grabó para la canción algunos acordes de guitarra y armonías con su voz sin seguir una letra en específico aparte de la frase “Hit’em with your faith”, que es lo que podemos escuchar en el coro de la canción.

“Thanks to You” es la canción que da el paso para el cambio de ritmo que va a dominar la segunda mitad del álbum. Un corte accesible en el que ya no domina el rap y pasamos a temas como el amor cruel. Empieza a notarse una mejora en la parte de las letras, esta ocasión por parte Sam Dew.

Kelly Kutrau hace su aparición como la primera mujer en el álbum para presentarnos “Back to You”, una canción ya dominada por completo el R&B y el derroche de sensualidad. El tema del apego aparece y la voz de Kelly acompañada de los samples de guitarra y piano hacen una mezcla deliciosa.

Para la canción más accesible del disco, “Into the Fire”, Mikky Ekko canta sobre estar vulnerable frente a la persona que amas, al ritmo de los beats clásicos. Una canción con buen potencial para la radio y los charts.

La colaboradora de moda en la escena indie, Kelela, hace su aparición en “A Breath Away” una canción que fácilmente podría entrar su próximo álbum, ya que tiene toda la identidad a la que nos tiene acostumbrados. Éste es uno de los cortes más brillantes de todo el disco, no fueron en vano los 8 meses de producción que se invirtieron en ella.

“Ghost in a Kiss” con Samuel T. Herrin de Future Islands es una canción que sigue la temática tranquila de las dos canciones pasadas pero que muestra la esencia de la primer aparte del disco. Regresamos a los ritmos que hacen referencia al witchhouse y perdemos un poco el estilo R&B que se mantenía. Un canción que no deja de ser notable por la producción de Clams y la colaboración en la letra de Mikky Ekko pero que definitivamente se ve opacada por los cortes anteriores.

Para cerrar tenemos a “Blast”, un corto epílogo de apenas poco más de dos minutos que es la cara al desnudo de Clams Casino, la muestra perfecta de lo que es su trabajo y una confirmación de la potencia y seguridad que tiene como productor. El broche de oro para este experimento que representa su primer álbum de estudio.

En conclusión, el debut del productor y músic es un buen trabajo, pero definitivamente tiene varios puntos débiles que lo hacen perder fuerza, por ejemplo: el trabajo lírico en la primer parte del disco, ciertas canciones que por más que implicaron un gran esfuerzo llegan a ser olvidables como “Ghost in a Kiss” o la identidad del álbum que no termina de cuajar como una sola.

La estrategia de incluir todo el disco en versión instrumental en la versión Deluxe es un tremendo acierto que vale la pena destacar. Darle la oportunidad a las 12 canciones de existir en un formato sin voz nos permite distinguir de mejor manera de qué está hecho el sonido de Clams y qué nos quiere transmitir con 32 Levels. Es notable que Michael ya es todo un conocedor en el terreno del Hip-Hop, pero ya va siendo hora que experimente. Si bien, ha sido aclamado más de una vez por rebasar los límites, parece que estos lo van alcanzando, sobretodo en las colaboraciones con Lil B.

Será cuestión de esperar para ver cuál es la evolución de su trabajo, por el momento sabemos que la potencia la tiene, eso es lo que nos deja entre ver en el álbum. El reto del productor ahora está en superar su propio sonido porque con este disco ha quemado su última oportunidad de mostrarnos esa faceta de su trabajo. Si todo sale bien, veremos pronto la producción de Clams Casino fortalecida de esta experiencia.

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