¿Yay Or Nay?: ‘Gameshow’ de Two Door Cinema Club

C. Faruolo / DIY

He escuchado a esta banda desde los trece años. Después de cuatro años desde el lanzamiento de Beacon, Two Door Cinema Club regresó con Gameshow. Justo como Beacon (2012), éste también lo produjo el grandísimo Jacknife Lee. Pero Alex Trimble, Sam Halliday y Kevin Baird no siempre anduvieron en buenos términos. Se podría decir que estuvieron en un hiato del que no muchos supieron.

Tanto trabajo, la fama que fueron ganando y algunas de sus consecuencias fueron factores de la tensión entre la banda; tanta que ni podían permanecer juntos por cierto tiempo. Pueden ver su misma explicación a continuación.

Ah, y no es lo único: lo nuevo de Two Door Cinema Club no se parece ni un poco a su material pasado. Tampoco piensen que es el cambio drástico tipo The 1975. Bueno, un poco. La banda irlandesa evolucionó a un estilo más techno/electro que sus guitar-driven melodies de antes, las que los hicieron indie mainstreams.

Empezando diferente, un coro de niños comienza la canción de “Are We Ready? (Wreck).” Si hay algo que no tuvieron Tourist History (2010) y Beacon (2012), sería el funk que tiene solo esta melodía. La voz de Trimble entra tranquilamente entre las cuerdas armoniosas seguida por los synths de los que nos habían dado una probada con los sencillos previos al lanzamiento del álbum.

Hablando de sencillos, “Bad Decisions” fue su segundo del año y honestamente, la primera vez que lo escuché ni reconocí poco a la banda. El ritmo ochentero y falsete de Trimble acompañado de tanto synth me alejó por completo del concepto que tenía de ellos. Sin embargo, no es una canción mala, al contrario. El vocalista explicó sobre la canción: “I discovered this term weltschmertz, the German word for being at odds with the world around you. The fact that it was a fully coined term made me feel it was okay to not exist on the same level as everyone else, it was okay to be comfortable doing your own thing.”

La canción que le sigue, “Ordinary”, entra como un pegajoso dream pop. Aquí se aprecian más las guitarras pero, distorsionadas y evoluciona con melodías un poco más electro, y te da la vibra de que experimentar no le va tan mal a la banda.

“Gameshow”, la canción homónima al disco, suena potente y misteriosa. También es la canción más agresiva que he escuchado de la banda, pero estamos hablando de la misma banda que sus canciones títulos como “Something Good Can Work” y “Lavender” que, por cierto, es la que le sigue. Ésta parece una canción que pondrían en la radio: un poco menos alternativa a su estilo y con un coro que te hace querer cantar.

Llegamos a la mitad del álbum con “Fever”, la cual verdaderamente empieza a partir de los 35 segundos. “Hold my coke, need a smoke” y “She’s a bitch and everything I want” fueron dos de las frases que me hicieron comprobar si eran reales y venían de este trío. Cabe mencionar que siquiera el meloso funk armoniza de manera perfecta con las vocales.

No hay canción más fuerte que “Invincible.” En ella, Alex canta sobre el heartbreak y la superación de él mismo. El típico “te irás con él pero no me doy por vencido” del millennial pop, honestamente. Y el énfasis en el coro acompañado de la guitarra pero, te vas dando cuenta de la autenticidad de la letra en este álbum, a comparación de su material pasado con canciones como “Good Morning.” Un poco más upbeat que la anterior, toca temas como los problemas personales del cantante por medio de dudas y confesiones del mismo.

“Surgery” suena a tecno y nada más.  Si me dices que es de cierto DJ o productor, me la creo. Mi favorita debe de ser “Je Viens De La”, que se traduce del francés a ‘Yo Vengo De Ahí’. Tiene un poco de todo. En esta canción la guitarra armoniza perfectamente con los sintetizadores, pero, sino se analizara la letra, uno pensaría que ésta es simplemente una pieza feel good. 

Después de una canción tan héctica, el álbum se apacigua con “Gasoline” y “Sucker”, dándole un comienzo al final. El bajo es lo que más moldea la primera mencionada, a diferencia de la segunda con percusiones. Ambas completamente inusuales para ellos de una manera que intriga hasta el último segundo de Gameshow.

Este álbum no sólo trajo emociones mixtas de sus seguidores, sino que también dio a conocer otro lado de la banda; algo más auténtico tanto en el género como en las letras. Nadie se esperaba ver a Two Door Cinema Club salir de su zona de confort de esta manera. Un cambio tan radical es un gran mérito, pero también un gran giro.

Les dejo a ustedes para decidir. Puedes seguir a la banda en Twitter, Facebook e Instagram.