¿Yay or Nay?: ‘Sirens’ de Nicolas Jaar

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El DJ neoyorkino regresó después de un largo no descanso tras el lanzamiento de su álbum debut Space Is Only Noise. El tiempo de espera fue bastante fructífero para los fans de Nicolas Jaar, ya que estuvo rodeado de singles y remixes, así como de un proyecto de soundtrack no oficial (más bien experimento) titulado Pomegranates para la película de 1969, “The Colour of Pomegranates”, así como otro soundtrack oficial para la película “Dheepan” lanzado bajo el mismo título.

Reconocido mundialmente dentro de la escena electrónica, el productor de ascendencia chilena cuenta con una versatilidad impresionante para construir distintas melodías a partir de la nada en una sola canción. Ese talento lo,ha utilizado para ofrecer canciones deep house conocidas tal como “Mi Mujer”, así como también cuenta con obras menos catalogables como “Specters of The Future.” Por otro lado, su presencia en la música alternativa aumentó al crear el proyecto DARKSIDE junto con el instrumentalista de Brooklyn: Dave Harrington.

Días antes de que saliera Sirens, Jaar creó una misteriosa estación de radio (bastante curiosa) que fue publicada en la página de Internet del artista junto con unas extrañas imágenes. Sirens fue lanzado junto con Nymphs; este último es una recopilación de  los singles que Nicolas publicó desde noviembre del 2015.

Influenciado por sus constantes movimientos entre países en su infancia a causa del divorcio de sus padres, y ahora en su vida adulta por motivos de trabajo, el músico tomó de parámetro a su último viaje a Chile para darle una identidad al álbum y brindarnos ese acercamiento a su vida personal de una forma peculiar.

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La primera canción del álbum es “Killing Time” y dura once minutos. Nos regresa el característico sonido granulado presente en gran cantidad de canciones de Nicolas. “Killing Time” comienza con un caótico sonido de cristales rotos y líneas de piano que son breves antes de introducirnos al clásico sonido etéreo/espacial fielmente logrado por una melodía ciertamente triste. Sin darnos cuenta es casi la mitad de la canción y podemos escuchar las vocales que poco a poco se acoplan al sonido de las percusiones y el bajo. El clímax de la canción se da de manera casi instantánea cuando ésta “despega” en intensidad y posteriormente regresa a un volumen bajo para conducirnos a la siguiente canción.

Es el segundo track del disco es “The Governor” y podemos decir oficialmente que la grave voz de Jaar está de regreso junto a unos efímeros redobles de batería y un piano con líneas de jazz improvisadas (valga la redundancia). El ruido de fondo y el sonido sobresaturado del bajo le dan ese toque de personalidad que tienen las canciones del neoyorkino. Después del despliegue de batería, el sonido de un “saxofón” sin ganas de ser tocado nos hipnotiza hasta regresarnos a la pieza de piano improvisada para disminuir la intensidad de la canción y darla por terminada.

Al inicio de “Leaves” podemos escuchar un guqin sólo para darnos la idea de que esta canción va a ser una de las menos convencionales de Sirens. A pesar de la corta duración de “Leaves” en cuanto a sus acompañantes de álbum, esta pieza se distingue sin pena ni gloria de las demás sirve como puente musical a la siguiente canción adornada por lo que parece ser el diálogo entre un padre y un hijo (?) con marcado acento chileno a través de una televisión en el que el padre le invita a poner un poco de música para hacer la película (en este caso la película es Sirens) más entretenida.

Posiblemente sea “No” la canción donde más empeño ha puesto Nicolas Jaar a la letra y vocales de toda su discografía. La propia letra de la canción hace referencia al plebiscito realizado para sacar del Palacio de La Moneda a Augusto Pinochet (parte importante de la historia de Chile): “Ya dijimos no, pero el sí está en todo.” No es exagerado decir que esta canción tiene una cumbia en su alma pero es por fuera un gran trabajo de mezcla de distintos instrumentos y sonidos que hacen de esta canción una de las más movidas del álbum antes de llegar a un receso. Al acercarnos al fin de la canción,ésta retoma su ritmo antes de traernos de nuevo a la charla del padre y el hijo, la cual se fusionan con la entrada a la siguiente canción.

Se podría decir que “Three Sides of Nazareth” es la insignia del nuevo sonido del artista, en ella podemos lograr entender el un bajo y percusiones punk que aparecen por momentos en el resto del álbum. La primera parte de la pieza se puede llegar a escuchar bastante plana y monótona, pero a pesar de ello, sirve como excelente introducción a lo que es la segunda parte de ella: una mezcla de sonidos extraños y ruido blanco que utilizan el mismo recurso de saturar la ganancia hasta regresar a la línea de bajo punk del comienzo. Aquí es donde el track toma sentido mediante la yuxtaposición de los sonidos de la primera y segunda sección acompañados de un órgano y el constante “quita y pon” de instrumentos hasta que escuchamos una nueva voz que cambia la personalidad para terminarla abruptamente.

History Lesson” es la conclusión del álbum, ésta se siente (y es) como un ritmo de balada oldie filtrada por un robot en el espacio en la cuarta dimensión. Una idea extraña que sólo artistas como Nicolas Jaar sabrían ejecutar. Con esos repentinos sonidos que te hacen esperar que suceda algo más con la canción, ésta llega a un efímero cambio de ritmo y regresa al outro de la canción con un poquito más de fuerza para no sentir que nos quedamos con las manos vacías al terminar de escuchar Sirens.

Sirens continua la esencia espacial de su predecesor, pero, se nota mucho la influencia de nuevos sonidos y estructuras musicales como los bajos y redobles de batería punk. También es importante mencionar que el característico sonido “embrujado” y “desértico” se hacen menos presentes en esta entrega, lo que nos deja con un álbum donde se rompieron los géneros musicales y queda al juicio de cada quién definir de una manera u otra lo que está escuchando.

A pesar de ser un álbum relativamente corto, esto le sirve para mantener una concordancia entre cada tema y no llegar a aburrir al oyente. Sin duda, la duración del álbum es lo suficientemente larga para traernos una nueva paleta de sonidos que realmente vale la pena escuchar.