¿Yay Or Nay?: ‘The Divine Feminine’ de Mac Miller

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Después de GO:OD AM en 2015, el rapero nacido en Pittsburgh, Mac Miller, estrenó The Divine Feminine, un álbum que a pesar de mantener las raíces del músico, muestra una evolución sumamente notoria a comparación de sus discos anteriores, un trabajo mucho más pulido y producido tanto en el aspecto lírico como en el musical.

Un proyecto que gira en torno al amor, no sólo al sentimiento entre una pareja (el romance), aunque es el de mayor peso en los tracks, sino también al amor y relaciones que tenemos con nosotros mismos y el universo. Es un disco que se necesita escuchar más de dos veces, porque a pesar de ser completamente digerible, es extraño, tiene momentos muy buenos pero también momentos que pudieron haberse evitado, y es bueno aclarar que muy poco tiene que ver con la feminidad y/o el feminismo como tal, ya que la palabra se direcciona de mayor forma a la figura física de la mujer, a la influencia de ésta sobre un hombre, al espacio, el contacto, la distancia y la intimidad. Plasma el distinto sentir que tenemos ante las diversas etapas o capas del amor, desde lo carnal hasta lo altamente meloso, del aspecto más sensible hasta esos momentos de posible pérdida y perdón.

De hecho, en su última entrevista con Zane Lowe, el rapero explicó el por qué del título del álbum: “It was actually a concept that was told to me about just the energy of the world being a female energy, the energy of the planet. And just kind of like how that mirrors the soul of a woman, and you know, like Mother Earth and falling in love with the universe.” Lo que se llega a contradecir una vez escuchado el disco.

No hay algún riesgo lírico y hay muy poca experimentación en la parte sonora, lo que no necesariamente es malo, ya que da como resultado un trabajo que puede agradar a cualquiera al menos en la parte musical. Las letras tienden a lo sentimental, hasta cierto punto se sienten bastante personales, Miller compartiendo su identidad y experiencia, agradables de escuchar aunque algunas pecan de lo hipersexualizado, sobretodo en base a metáforas y analogías, y es ahí donde a no todos los oídos les pueden agradar.

El disco abre con “Congratulations”, un intro que se asemeja a sus proyectos anteriores: el susurro de una voz femenina que nos presenta el álbum, en este caso esa voz es la de su novia, Ariana Grande. Una colaboración con Bilal (quien ha trabajado con Kendrick Lamar, Beyoncé y Jay Z) que recurre al jazz de cuerdas y piano de fondo para darle mucha más profundidad a la letra, la cual, cuenta la clásica historia de amor del chico enamorado de la chica de una forma mucho más poética e introspectiva.

Le sigue “Dang!”, primer sencillo del disco y donde hace su aparición Anderson .Paak, una pincelada por completo de Malibu, reciente disco de .Paak, en el que el funk es la base de todo y es fortalecido por tintes del juke, jazz e incluso electro y R&B. Esto se hace de forma mucho más notoria cuando sabes que la canción es producida por Pomo, quien previamente colaboró con .Paak en “Am I Wrong.” El fuerte de la pieza definitivamente es el ritmo y el pegajoso coro, no hay manera en la que no te muevas al escucharla. Un track que funciona como un as bajo la manga cuando la jodemos con nuestra pareja al grado de estar casi a punto de perderla.

“Stay” sigue la línea de su antecesora, combinando trompetas con la parte romántica después del sexo. Esos momentos cuando solamente quieres verla, darte cuenta y pensar en lo mucho que te gusta de todas las formas posibles, puede que sea una manera “amorosa” de disimular el aspecto más carnal pero no por ello deja de tener ese sentimiento que no se comparte con cualquiera. A esta canción una colaboración con Chance The Rapper probablemente le hubiera dado el toque especial, pero en su lugar tenemos una parte final totalmente innecesaria.

Continua “Skin”, canción que junto con “Soulmate” resultaron ser las únicas dos piezas del disco escritas en su totalidad por Miller“Skin” básicamente es una descripción de las relaciones sexuales que tiene con Ariana Grande (¿o alguien más?) de forma bastante descriptiva pero sumamente melosa (es el punto que antes mencionaba, para algunos esta lírica tan marcada pudiera no agradar), una combinación de lo físico con lo emocional envueltos en lujuria. “That’s just the way that we are. You and me, super freaks here we are. I’m takin’ care of each and every part, I opened up your legs and go straight for your heart.”

“Cinderella”, en lo personal, la peor canción del disco, en una gran parte debido a la participación de Ty Dolla $ign, su rango y tono vocal rompen por completo la armonía de la base. De hecho suena a un violador tratando de convencer a una niña de quererlo. Fuera de ello, es un intento fallido por plasmar la idea del caballero que busca cuidar a la princesa, el cuento de hadas que todos quieren en el amor, cuando en realidad termina siendo una historia más de tantos “sólo me quería para coger.” Y para hacerla aún más insoportable, la canción dura ocho fastidiosos minutos. En ésta sí la regaste, Miller.

“Planet God Damn” al lado de Njomza, que a diferencia de su antecesora es una de las piezas centrales del álbum, musicalmente es un tanto lineal pero con un peso lírico importante donde se habla de la vulnerabilidad dentro de lo sentimental, como ese momento en el que se detiene todo y piensas sobre la nula defensa que hay luego de empezar a querer a alguien. Una canción completamente emocional que lamentablemente es la más corta del álbum.

“Soulmate”, el séptimo track del disco y la que para muchos es dedicada completamente a Grande. Una canción producida por DāM-FunK, lo que la dota de una fuerte carga de G-funk, es decir, funk a un tempo mucho más bajo, varias capas sonoras donde abundan los sintetizadores y bajos, vocales femeninas que sirven de fondo y acordes de teclado un tanto agudos. La diferencia es, que una característica del género es la violencia, otra la misoginia, cosas que en esta canción quedan completamente erradicadas, llevando todo por una línea mucho más personal, esa compleja línea donde llegan a aparecer cuestiones como “¿por qué ella?”, cuando nos damos cuenta de lo importante que es la persona y lo mucho que nos puede enseñar.

Le sigue “We” que cuenta con la excelente colaboración de Cee Lo Green. Resulta ser uno de los mejores ejemplos de lo fino y exquisito que puede llegar a ser Miller, es smooth & chill as fuck, no se puede decir más. De hecho, te pone en el mood para la entrada de una de las piezas más escuchadas desde su estreno como sencillo, “My Favorite Part”, la canción que resulta ser el clímax de todo el álbum.

Un track downtempo que gira en torno a un línea de bajo sumamente fina, terminando por construir una pieza de R&B súper relajado, como un jam perfecto de amor. Una canción donde en realidad Miller no rapea, sino que canta y deja de lado las palabras “bitch” o “pussy” para expresarse de la mejor forma sobre lo divina que puede ser una mujer ante los ojos de un hombre, o viceversa. Resulta ser el cuadro musical que nos deja ver el enamoramiento, los sentimientos cuando encuentras una persona especial, el nerviosismo que genera las sensaciones correctas para sonreír sin una aparente razón, las “chispas” internas que nacen de escucharla decir “Te Quiero.”

Y finalmente “God Is Fair, Sexy Nasty”, donde al igual que “Dang!”, es una canción que transmite la influencia inmediata del artista invitado, en este caso, Kendrick Lamar. Una balada con jazz como base, donde se equilibra la parte sexual con un hermoso mensaje final de amor narrado por la abuela del rapero. En palabras de Miller, es una canción que te transporta al mar, da calma y mucha paz. Robert Glasper en el piano, Keyon Harrold en la trompeta… un ejemplo bien ejecutado de la corriente musical de mezclar rap con jazz.

Nueve canciones (en serio no vale contar “Cinderella”) que forman un álbum que si bien se llega a contradecir entre el título y sus letras, termina siendo una compilación para los enamorados, un recopilado de unión, ternura, sexo, pasión, cuidado y el amor como experiencia. Son varios bloques sentimentales que terminan por darnos, lo que a mi parecer, es un álbum casi redondo con diversidad de matices.

Como dato extra, el disco está repleto de pequeños detalles del amor entre el rapero y Ariana Grande: coros, voces de fondo, risas, frases, pero sobretodo la influencia que tiene una mujer sobre un hombre enamorado (just like you with me).

“And how important it is to love, respect and care for each other.”