Yayoi Kusama: I Love Me

Yayoi

Terminó la Obsesión Infinita que el Tamayo provocó en gran parte de los mexicanos, trending topic en Twitter, selfies en cada 2 de 5 cuentas de Instagram, críticas de nuevos adictos al arte, comentarios con palabras rimbombantes que parecían decir mucho pero en realidad no decían nada y la ya famosa costumbre de dejar todo para el final.

Un tema muy aparte es la euforia que causaron las selfies en las instalaciones de la retrospectiva (hay algunas que no tienen madre por los selectos títulos que eligieron para nombrar sus respetables piezas), pero el punto que en lo personal me molestó bastante, fue y es el falso amor-gusto al arte que se generó desde septiembre, o mejor dicho, en el último fin de semana de la exposición. Filas kilométricas, campamentos y check-ins al por mayor, porque “goei, son los puntos de Kusama y la selfie, obvio”, y está bien, gran estrategia publicitaria del Tamayo para atraer visitantes, pero cuando la visita se queda en una fotografía, en un tweet o un comentario presuntuoso de su infinito amor al arte contemporáneo, ¿de qué sirvió?, ejemplo, de cuatro personas que me platicaron su visita al intrigante mundo de Kusama, solamente una de ellas se interesó por conocer más sobre la artista, dos hicieron comentarios errados con una seguridad excelsa, comentarios que corregí al momento, pero la joya, la cereza del pastel fue un “hice fila de dos horas a las 2 de la mañana para estar dentro 5 minutos en lo que nos tomamos la foto”… 1 de 4 ya es un avance, es importante resaltarlo, pero lamentablemente México no es un país que consuma en grandes cantidades arte y cultura, es un país de mame, de gente que sigue lo que está in sin razón aparente más que la de decirle al mundo que están a la moda.

Yayoi-Kusama

Hubiera preferido que el Tamayo hubiera optado por una estrategia similar a la que se realizó en Argentina, en el Malba, intervenciones fuera del museo e interacción de los visitantes tanto dentro como fuera de la exposición. Al final del día el narcisismo le rindió tributo merecido a la artista.

Y ahora, para los que quieran saber más de la ilusión, visión, arte, color, clínica psiquiátrica, reinvención, instinto y traumas de Yayoi, este documental es el ideal, película que busca resaltar el narcisismo de la artista. Una pieza cinematográfica que quizá debió profundizar un poco más en la obra y juventud de la artista, pero que independientemente de ello, termina siendo primordial para conocer más de Kusama.